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2018-02-17

 

Januário Torgal Ferreira bispo emérito das Forças Armadas


                VISÃO - 1 de Fevereiro de 2018 Miguel Carvalho e fotografias Lucília Monteiro. 

 
Um clique amplia-as.

2018-01-30

 

BEREZKA - MÃE RÚSSIA


2018-01-02

 

Joseph Stiglitz: "No podemos confiar en el sector financiero..."





Joseph Stiglitz (Gary, Indiana, 1943) abandonó su carrera en física para dedicarse a la economía. Su tesis ya trataba sobre la desigualdad y, tras toda una carrera dedicada a la economía (un Nobel incluido en 2001), la brecha entre pobres y ricos todavía no parece ofrecerle tregua. Fue consejero de Bill Clinton durante su presidencia y economista jefe del Banco Mundial hasta el año 2000.
Tras años predicando contra los excesos del Fondo Monetario Internacional y la desregularización del sector financiero, como una Casandra de la ciencia económica en un mundo dominado por las tesis neoliberales, la crisis financiera le dio buena parte de razón. Desde su despacho en la Universidad de Columbia, recibe a eldiario.es para hablar de los nuevos movimientos de oposición a la globalización, la regularización de Silicon Valley, el futuro del euro, la irrupción de Trump, la lucha contra el cambio climático y un sector financiero al que, según advierte, debemos seguir vigilando de cerca.
Hace 15 años escribió ‘El malestar de la globalización ’. Hoy estamos presenciando nuevas olas de descontento: desde el Brexit hasta la victoria de Donald Trump pasando por el auge de los populismos nacionalistas en Europa. ¿Se ha convertido el statu quo económico en una fuente de resultados políticos  inesperados cada vez más frecuentes?

La razón por la que los problemas del malestar con la globalización se han extendido del Sur hacia al Norte es que los acuerdos comerciales se realizaron realmente en función de los intereses corporativos, así que acabas teniendo perdedores tanto en el Norte como en el Sur. ¿Y quiénes fueron los ganadores? Las corporaciones. Ganaron porque bajaron los sueldos en el Norte y consiguieron sueldos más baratos en el Sur. Lograron todas la ganancias y, al debilitar el poder negociador de los trabajadores, les robaron dinero, ya sea en el Norte o en el Sur.
¿Cómo espera que sus críticas a la globalización evolucionen en el futuro? ¿Cuáles serán las nuevas fuentes del malestar?
Ya está incluso afectando a algunas corporaciones, porque algunas ganan y otras pierden. Pero en este caso tengo menos simpatía. Mi nuevo libro, que va a salir ahora, se llama ‘El malestar de la globalización revisitado, con el subtítulo: Antiglobalización en la era de Trump’, se centra en cómo estamos viendo los viejos descontentos en los países en desarrollo más los nuevos descontentos en los países desarrollados.
¿Me puede adelantar algo?
Básicamente, el rompecabezas es: ¿cómo es posible que la globalización sea mala para los países en vías de desarrollo y mala también para los países desarrollados? Y la respuesta es: porque la definieron las corporaciones para ellas mismas. Trump dice que los acuerdos comerciales como Nafta son los peores de todos los tiempos y que desfavorecen a Estados Unidos. ¿Cómo pueden perjudicar a Estados Unidos y también a los países en vías de desarrollo? Y: ¿Es posible que perjudiquen a Estados Unidos cuando fue Estados Unidos quien los dictó? Mi respuesta es no, no es posible. Conseguimos lo que queríamos, pero era lo que las corporaciones querían, no lo que los trabajadores estadounidenses querían. Y Trump no lo arreglará porque representa a la plutocracia, a las corporaciones ricas. No está interesado en los trabajadores excepto para obtener votos. Si estuviera interesado en su bienestar, no habría propuesto un programa de seguro de salud que dejaría a 20 millones de personas sin seguro médico. No estaría proponiendo una reforma tributaria que daría todo el dinero a los más ricos. No está interesado en los trabajadores, excepto en la medida en que puede persuadirlos para que voten por él y darle más dinero.
Los movimientos de oposición  son de naturaleza ideológica muy diversa, pero algunas voces los consideran el mismo tipo de respuesta contra las élites. ¿Es correcto equiparar a Podemos con Trump?
Son totalmente diferentes. El problema es que Trump está explotando este malestar. Y creo que Podemos tiene un entendimiento bastante sofisticado de por qué las cosas han salido mal y un compromiso para tratar de mejorarlas, a diferencia de lo que a menudo se llama el populismo de derechas, que utiliza el descontento para crear regímenes autoritarios o para enriquecerse. Está muy claro que Trump realmente no está preocupado por los estadounidenses comunes. Lo que ha hecho bien es persuadirlos de que se preocupa por ellos, de una forma deshonesta. Pero fue a esos lugares tan pobres, Kentucky y demás, a los que Hillary ni siquiera fue, y dijo: ‘Me preocupo por vosotros’. Pero era todo una farsa, porque ahora va y dice: ‘Voy a quitaros el seguro sanitario y voy a hacer que estéis peor’. Así que la pregunta ahora es: ¿se despertarán los estadounidenses o responderán al mensaje emocional, incluso cuando [Trump] les está robando? Y muchos demócratas están empezando a preocuparse porque, por malo que sea para esta gente, lo quieren (risas). Puede mentir, y no les molesta. ¿Qué hará falta para que sus partidarios se convenzan de que se han enamorado de alguien que no es la persona que creen que es? 
Ha criticado que los acuerdos comerciales internacionales se firmen con estándares  democráticos tan bajos y con tan poca transparencia. ¿Cuál sería una mejor manera de articularlos en el futuro?
Una mejor manera de llegar a acuerdos es obviamente que haya una mayor participación en la toma de decisiones: que trabajadores, ecologistas y otras personas con intereses en la sociedad participen en la negociación, en fijar los términos de referencia. Las disputas inversionista-Estado [cláusulas que permiten a compañías privadas pedir compensaciones si un país regula en contra de sus intereses] ilustran esto. Hay que tener principios claros y decir: 'mira, no tienes derecho a demandar por una regulación, eso depende del país. Solo puedes demandar por discriminación’.
¿Cómo podemos asegurar un futuro en el que los intereses económicos privados no pongan en compromiso la democracia?
Creo que la plena liberalización del mercado de capitales es particularmente peligrosa, especialmente para los países en vías de desarrollo, porque el capital entrando y saliendo a corto plazo es lo que más compromete a la democracia. En el caso de un país como Brasil, cuando a Wall Street no le gusta un candidato sacan su dinero, el tipo de cambio baja, la gente entra en pánico... puede tener un efecto muy grande en el papel de los mercados financieros en la política. Para mí eso es al menos una pieza importante. En Estados Unidos el principal tema son las contribuciones a las campañas. El dinero está influyendo muy directamente en nuestra política.
¿Cuánto puede crecer la brecha entre los pobres y los ricos sin que haya conflictos sociales?
Tenemos la sensación de que cuando hay más desigualdad, puede haber más conflicto, pero también sabemos que las cosas son más complicadas. Hay personas que dicen que, de hecho, el conflicto no se produce cuando las cosas están mal de verdad, sino cuando están mejorando, pero no mejoran lo suficientemente deprisa; cuando se le da a la gente la sensación de que las cosas podrían ir mejor, sus aspiraciones cambian, pero se decepcionan. Eso puede dar lugar a problemas. Muchos de estos estudios se hicieron en el pasado y hoy es muy diferente. La gente puede ver lo que está pasando en el resto del mundo mucho más fácilmente y su sentido de lo que es posible es diferente. Ahora todo el mundo ve y se pregunta: ‘¿por qué están viviendo mejor que yo?’
El mensaje que estamos recibiendo en Europa o en España es que la economía se ha recuperado, aunque las mejoras pueden ser imperceptibles en el día a día de las personas normales. ¿Cómo podrá defenderse la ciudadanía de un gobierno que le dice que está bien cuando en realidad no lo está?
Creo que es muy peligroso que los políticos digan cosas que son inconsistentes con la percepción de la gente, porque eso conduce a la desconfianza en el gobierno y en las élites. Obama dijo que nos habíamos recuperado en 2009, en 2010, en 2011, cuando el 91% de todas las ganancias fueron al 1% [más rico] y el 99% no se recuperó. El efecto que eso tuvo fue un aumento de la desconfianza en el gobierno. Y contribuyó, creo yo, al triunfo de Trump. Dio la sensación de que el gobierno estaba mintiendo, porque la gente sabía que no estaba mejor y aún así se estaba diciendo que la recesión había terminado. Es extraordinariamente peligroso que los líderes políticos tergiversen lo que está sucediendo en las vidas de individuos ordinarios. En el caso de lo que está sucediendo en España y en Europa la pregunta es: ¿Estás en el punto en el que estabas? Y la respuesta es no. Cuando el desempleo de los jóvenes es del 40%, claramente hay grandes grupos de la población que no lo están pasando bien. Cuando la gente está peor de lo que estaba hace diez años, decirle que están recuperados es un disparate.El mensaje que estamos recibiendo en Europa o en España es que la economía se ha recuperado, aunque las mejoras pueden ser imperceptibles en el día a día de las personas normales. ¿Cómo podrá defenderse la ciudadanía de un gobierno que le dice que está bien cuando en realidad no lo está?
La tecnología, la robotización, biotecnología... todos estos campos contienen una promesa de desarrollo económico y progreso democrático.  ¿Cómo se distribuirá esta nueva riqueza en el futuro?
Siempre existe este tema de cómo distribuir los beneficios de la globalización, de los avances tecnológicos. El principio general dice que, si la sociedad es más rica, todo el mundo podría estar mejor. Pero depende de la naturaleza del cambio tecnológico. Si es lo que llamamos innovación de ahorro de trabajo, entonces se reduce la demanda de mano de obra y los trabajadores pueden estar peor. Creo que es imperativo en este contexto que tengamos políticas gubernamentales activas involucradas en la redistribución y que nos aseguremos de que, a medida que nos hacemos más ricos, los beneficios se comparten, al menos en parte, entre todos los grupos de la sociedad.
Mientras hablamos, hay industrias que se están transformando de forma irreversible en Silicon Valley. ¿Estamos prestando suficiente atención a este nuevo centro de poder?
Mucho de lo que está pasando tiene que ver con cambios en industria de la publicidad o en una nueva industria de redes sociales. ¿Es tan importante? Es interesante, pero eso no es tan fundamental como otros aspectos de cómo vivimos. Hay que tener cuidado de no comprarle el bombo publicitario a Silicon Valley. Han exagerado su disrupción. Han transformado los taxis, pero parte de lo que están haciendo es arbitraje regulatorio [práctica mediante la cual las empresas capitalizan las lagunas legales para eludir regulación desfavorable]. Airbnb ha transformado el mercado de los hoteles, pero probablemente es porque evita pagar impuestos. Si lo regulamos adecuadamente, con impuestos, no creo que vaya a ser tan rompedor. Las ventajas de Airbnb serían más pequeñas una vez pagaran impuestos y estuvieran regulados. La gente probablemente preferiría ir a un hotel regular que a un Airbnb, aunque todavía sería una industria activa. Esas son dos industrias relativamente pequeñas hasta ahora. A largo plazo habrá grandes problemas con la inteligencia artificial y cómo la manejamos. Se trata de un problema mayor que se remonta a la cuestión de las innovaciones de ahorro de mano de obra, que reducen la demanda y, por lo tanto, bajan los salarios. Si nuestra economía es más rica, podemos imponer impuestos que hagan que estemos todos mejor. Estos son temas más políticos que económicos. La pregunta es: ¿cómo podemos asegurarnos de que los frutos de estos avances se compartan equitativamente?
En la lógica de Trump, la lucha contra el cambio climático es incompatible con un buen desempeño económico.  ¿Cuál es el argumento económico para reducir las emisiones de carbono?
Trump no sabe nada de economía, siempre ha hecho dinero con prácticas comerciales turbias, es el prototipo de la búsqueda de renta, de una persona que gana dinero aprovechándose de otras. No es un creador de riqueza, es un destructor de riqueza. No tiene autoridad para hablar de nada. Abordar el cambio climático crearía una economía más fuerte. Por ejemplo, Trump habla de la industria del carbón, pero se están creando más trabajos en los paneles solares que en el carbón. De hecho, hay más instaladores de paneles solares que mineros de carbón. Trump vive en el pasado. No sé si no piensa muy profundamente, si mira las estadísticas, si realmente ha pensado en ello, pero realmente creo que podemos tener una economía más fuerte tratando más efectivamente con el cambio climático.
Los flujos de inmigración podrían ser la solución a las amenazas demográficas que enfrentan los países occidentales: tasas bajas de fecundidad, envejecimiento de la población, preferencias en el empleo. ¿Cómo podría esta narrativa ganar fuerza en el momento antiinmigrante de Trump en EEUU y el de los refugiados en la UE?
En Occidente y el Norte tenemos que ver como nuestra responsabilidad parte de la migración. Hemos sido el principal contribuyente al calentamiento global y el calentamiento global está contribuyendo a la desertificación en el Sahel y creando una gran cantidad de refugiados económicos que, combinado con nuestros subsidios al algodón, están deprimiendo el nivel de su vida y dañándolos. Hemos tenido un efecto muy negativo en muchas poblaciones, así que tenemos la responsabilidad moral de ayudarles a resolver el problema que contribuimos a crear. Desde la perspectiva estadounidense, somos una sociedad que fue creada por los inmigrantes. Me parece intolerable decir que los inmigrantes son un problema, estamos donde estamos por los inmigrantes. La retórica anti-inmigrante es muy peculiar, porque Trump no estaría aquí si su familia no hubiera emigrado. Las únicas personas que tienen legitimidad para quejarse son los indios americanos a quienes los inmigrantes dañaron, y a quienes se les robó su tierra. Pero eso no es de lo que Trump está hablando.
¿Qué medidas cree que podrían ser lo suficientemente disuasivas para evitar que los bancos y el sector financiero vuelvan a causar el daño que ya hemos vivido?
Primero, debemos saber que no podemos confiar en ellos, que engañarán, que se aprovecharán de la gente. La idea de que pueden autorregularse es absurda, es un oxímoron. Tiene que haber regulaciones. Y tenemos que supervisarlos con mucho cuidado. Segundo, no es lo mismo responsabilizar a los individuos que a las corporaciones. Los bancos tuvieron que pagar decenas de miles de millones de dólares, pero los directores ejecutivos se marcharon con su dinero en efectivo. Y no son las corporaciones las que hacen las cosas, son los individuos. Nuestro nivel de rendición de cuentas se ha reducido. Tercero, [los CEOs] necesitan ser responsables financieramente. Si te portas mal, tus bonificaciones se recortan y tu salario debe ser provisional. Si te portas mal, pagas. Esto podría implicar más que responsabilidad financiera, prisión también. Son crímenes de cuello blanco: estaban robando dinero a otras personas de una forma u otra y no hemos hecho lo suficiente. Llegamos muy lejos en la eliminación de la responsabilidad individual y tenemos que traerla de vuelta.
El neoliberalismo o el "fundamentalismo del libre mercado", como usted le ha llamado, ha dominado las instituciones económicas internacionales desde hace décadas, pero ha fallado a los ciudadanos y ha costado a la sociedad mucho dolor. Como ideología económica, sin embargo, sigue siendo dominante. ¿Por qué y hasta cuándo?
Es una ideología que sirve a ciertos intereses que son muy influyentes. Tienes a personas de la comunidad financiera articulando una visión de la economía, tal y como la ven. Una parte de ella es ignorante, otra es interesada y otra está cegada por un problema de percepción: a ellos les va bien con el neoliberalismo y, por lo tanto, a todo el mundo le va bien. Creo que están empezando a entender que no es tan genial. Estoy esperanzado de que muchas personas del 1% están genuinamente preocupadas, están diciendo: ‘El sistema está roto, y tenemos que arreglarlo’. Mi verdadera preocupación es cómo la gente llega a entender qué no está funcionando bien. Está la historia de Trump, incipiente, una especie de populismo neoliberal: plutócratas tratando de aprovechar los fracasos para poder hacer aún más dinero. Cuentan una historia sobre los extranjeros, sobre haber sido robados... y ha engañado a un gran número de estadounidenses. Y lo mismo en Europa: Le Pen en Francia o muchas personas en España que creen que la austeridad ha funcionado y que la economía se está recuperando. Pero tengo que ser optimista: la democracia funcionará, la mayoría de la gente entenderá que este tipo de populismo trumpista no funciona,  que la austeridad no está funcionando y tendrán una mente más abierta hacia políticas que puedan funcionar.
¿También en la Eurozona?
En el caso de Europa hay un aspecto que lo dificulta y es que las manos de los países europeos que son parte del euro están atadas por él. Y el resultado es que te encuentras a los partidos de centroizquierda proeuropeos defendiendo el euro. Pero domina Alemania y su austeridad. Esto ha debilitado al centroizquierda, que sería la fuente de crítica natural a este tipo de populismo neoliberal. Es un gran problema para Europa.
Usted ha defendido que la salida del euro podría tener sentido para algunos países, a modo de “divorcio amigable”.
Podrían irse, pero creo que sería mejor si consiguieran que Europa se reformara. Por ahora, Alemania ha demostrado una reticencia notable a hacer reformas, pero tal vez diga: ‘Si seguimos esta dirección, vamos a desmoronarnos, vamos a estancarnos, vamos a tener movimientos populistas trumpistas, es demasiado peligroso para el futuro’. Se trata de un juicio político sobre si Alemania podrá ser persuadida por el peligro real de la prolongación de su política.
¿Por qué estamos tan apegados al Euro?
Entiendo el caso de Grecia y también el de España. Son países que estaban en la periferia, que tuvieron gobiernos fascistas, así que quieren estar atados al proyecto europeo y han malinterpretado el euro: en vez de verlo como un medio para un fin, lo han visto como un fin en sí mismo. Yo diría: puede que sea necesario dejar el euro para salvar Europa. Han confundido estos trozos de papel con la identidad europea. Y no termino de entender por qué.

2017-12-18

 

Um primeiro-ministro das Arábias


O autor é Miguel Szymanski, Correspondente Der Freitag e En-24 e o artigo está no DN de 2017-12- 18,
Ele tem a receita para resolver o problema do 6º país mais endividado do mundo - Portugal - e inspirou-se no príncipe que recentemente tomou conta do governo da Arábia Saudita. Vai aqui um extracto da sua proposta a António Costa mas vale a pena ler todo o artigo para o que basta um clique no link acima.
".....
"Há várias receitas para lidar com o sobre-endividamento do Estado, mas só uma faz milagres. Portugal continua a ser o sexto país mais endividado do planeta. É também aquele onde as desigualdades sociais são mais acentuadas entre as economias ocidentais. O mero pagamento dos juros da dívida pública consome anualmente mais do que todo o atual sistema público de ensino - sistema que por isso anda à beira do colapso por falta de meios.
Há boas notícias que só o são para otimistas. Por exemplo, quando um avaliador internacional diz que a dívida pública portuguesa já vale mais do que "lixo". Ou quando Mário Centeno, dias antes de ir para o Eurogrupo, antecipa o pagamento de quatro mil milhões de euros. Mudar o nome na tabuleta ou retirar de um pântano uma pazada de lama não resolve o problema do pântano, por muitos holofotes que se aponte à tabuleta e à pá.
A receita japonesa - o Japão é o país mais endividado do mundo - é exportar excelentes produtos numa quantidade enorme. Infelizmente não funciona num país desindustrializado como Portugal. A receita alemã, a austeridade imposta por Berlim aos países do Sul durante os últimos anos, falhou, agravou a desigualdade, levou os anéis e muitos dedos.
Já a receita do príncipe Salman, herdeiro do trono na Arábia Saudita, demonstrou recentemente a sua eficácia. Salman, farto de ver alguns dos seus conterrâneos e colegas príncipes enriquecerem, na velocidade inversa a que os cofres públicos se esvaziavam, resolveu os dois problemas de uma assentada.
Seria fácil para o primeiro-ministro português seguir a receita árabe: reduzir a dívida pública para valores aceitáveis e impor alguma ordem num sistema de enriquecimento desenfreado à custa de bens públicos. Basta olhar para um cenário que já teve, nas redes sociais, o aplauso de largos milhares de portugueses, aos quais, no meio do seu entusiasmo, só escapou o intuito satírico do humilde autor, o mesmo que assina esta coluna.
Aqui, em breve, o resume: o primeiro-ministro convoca os mil mais poderosos e ricos para um evento no Hotel Ritz em Lisboa. Junto ao hotel, no Parque Eduardo VII, estão montadas tendas para a grande festa. O primeiro-ministro entra no salão do Ritz, bate com o indicador ao de leve no microfone para testar o som. À sua esquerda e à sua direita estão os representantes dos partidos que apoiam o seu governo.
"Meus senhores, caros convidados, nas últimas décadas enriqueceram à custa do país. Aumentar impostos não serve de nada, contra os offshores, a deslocalização de sedes fiscais das empresas e as fugas de capital nada posso fazer. Por isso, peço que liguem ainda hoje para os vossos bancos e gestores de fundos e que transfiram 75% das vossas fortunas para a conta da Direção-Geral de Contribuições e Impostos", diz o primeiro-ministro. Enquanto isso, no exterior, ouve-se o som de botas a correr no asfalto. Polícias, que aguardavam ordens nas tendas no Parque Eduardo VII, começam a cercar o hotel de luxo para ninguém sair. Várias equipas especializadas em interrogatórios musculados entram no hotel.
Os convidados olham incrédulos uns para os outros. O primeiro-ministro volta a falar. Explica que nas zonas de serviço do hotel já estão alguns magistrados a emitir ordens de detenção por suspeitas de fraude fiscal, branqueamento de capitais, corrupção, gestão danosa e mais meia dúzia de crimes graves. Ao longo dos dias que se seguem os convidados vão saindo do Ritz, com barba por fazer e aspeto de quem já não dorme há muito tempo. No salão, pendurados pelos pés, já só dois ex-ministros insistem que não têm nada em seu nome.
O primeiro-ministro e o ministro das Finanças estão sentados no bar do Ritz. "A questão da dívida pública está resolvida", diz o primeiro-ministro e ergue a sua mini, "um brinde ao príncipe Salman das Arábias pela inspiração!". "E à minha antecessora, pela ideia de suspender por uns tempos a democracia. Era isso ou renegociar a dívida", acrescenta o ministro das Finanças. "

Correspondente Der Freitag e En-24

2017-10-04

 

Ondas Gravitacionais

Para se entender melhor o que ocorre por aí, Einstein, em 1915 "inventou", "descobriu" as ondas gravitacionais. Explicou-nos que para melhor entendermos a realidade, o mundo, o universo, nós próprios, temos de admitir a existência de ondas gravíticas. Isto só não foi um escândalo de todo o tamanho porque era o sábio dos sábios a dizê-lo. Mas muitos físicos mostraram-se cépticos. Nós, o "Zé Povinho", nem sabíamos de que estava ele a falar. Passaram-se anos e anos, 100 anos e a dúvida persistia. Não será apenas um belo conceito necessário numa teoria notabilíssima? 
Ver para crer! como S. Tomé. E pois... estão aí, não apenas um mas três gloriosos físicos, Kip Thorne, Rainer Weiss, Barry C. Barish ganham o prémio Nobel porque pela primeira vez "viram" e comprovaram que afinal essas tão psicadélicas ondas gravitacionais que EINSTEIN, a golpes de prestidigitação, disse existirem existem mesmo. Registaram em sofisticadíssimas aparelhagens um tremelic ou, em conversa de sábios, uma ondulação no espaço-tempo emitido pelo choque e fusão de dois "buracos negros" que estão longe longe, para "além da Taprobana". Estão à distância de 1.300 milhões de anos-luz.  
Mas que distância é esta? É a distância que a luz, que viaja a 300 mil kms por segundo, percorre durante 1.300 milhões de anos. Dá para entender? Fui fazer as contas para saber a quantos kms estão estes "buracos negros".

Em valores aproximados temos: 1 ano= 365 dias= (365*24)h= 8.760 h = 8760*60*60 segundos = 31.536.000 seg. Então a luz durante um ano percorre a distância de 31.536.000 x 300.000 kms e durante mil e trezentos milhões de anos percorre uma distância aproximada de 12.300.000.000.000.000.000.000 ou seja 12,3 x 10 elevado a 21, kms se as contas, feitas no joelho, não estão erradas.  Ou seja 12,3 mil milhões de biliões, na nomenclatura portuguesa e europeia que denomina 1 bilião como 1milhão de milhões.

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Trump o evangélico


Trump reza com os líderes evangélicos para mostrar ao "bom povo americano" que é tão crédulo, supersticioso e ignorante quanto ele e que assim, com rezas, está a tentar amansar o furacão Harvey que devasta o Texas, em 26/27 de Agosto de 2017. 
O deus a que o ignorante Trump obedece é o deus Dinheiro mas este aconselha-o a fingir perante os eleitores que acredita no deus evangélico. Apenas perante estes porque junto dos líderes evangélicos não necessita fingir que acredita nas suas patranhas porque eles também não acreditam. É necessário proceder assim para manter mansas as ovelhas do rebanho enquanto as tosquia.
Dá-nos pena assistir a esta América porque a América, sede do império e que vive à custa do saque de quase todo o mundo, também contém o que de melhor há entre os homens.
Vemos e desacreditamos. 

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2017-08-03

 

O futuro da Venezuela está em jogo

A informação que temos sobre o que se passa na Venezuela é na sua quase totalidade a que é determinada pelos interesses imperiais dos EUA e dos governos da UE a eles subordinados. De modo que para contrabalançar, mesmo que minimamente, tanta desinformação interessada ou temerosa, deixo aqui este artigo de Igor Fuser (doutor em Ciência Política pela Universidade de São Paulo (USP), professor de Relações Internacionais na Universidade Federal do ABC (UFABC) e integrante do Grupo de Reflexão sobre Relações Internacionais (GR-RI). —                                                                         publicado em 30/07/2017   aqui 
 (Imagens: mapa da Venezuela, Simão Bolívar, manifestação de 3 milhões em Caracas de apoio a Maduro em 11/04/2013 , turbulência nas ruas contra Maduro)
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"Chega a ser surreal. Em nome da “democracia”, governos de diversos países – entre eles, Estados Unidos, México, Colômbia e Panamá, além, é claro, dos golpistas brasileiros –, acompanhados pelas empresas de comunicação social mais influentes do mundo, se mobilizam contra a eleição de uma Assembleia Constituinte convocada com garantias à ampla participação da cidadania e ao pleno exercício das liberdades políticas, de acordo com a Constituição em vigor.
Esses supostos guardiães da liberdade mantêm silêncio sepulcral diante da ofensiva terrorista das milícias opositoras, que já causaram 110 mortes. Nos últimos dois meses, grupos de jovens sob o comando dos setores mais extremistas da oposição – em especial, o partido Vontade Popular, liderado por Leopoldo Lopez – desfecharam centenas de ataques contra pessoas identificadas como apoiantes do governo e contra o património público, com o objetivo de criar um cenário de caos a ponto de inviabilizar a votação da Constituinte neste dia 30 de julho.
Centenas de prédios e equipamentos públicos foram depredados e, em alguns casos, incendiados. Entre eles estão onibus, centros de abastecimento popular, postos de saúde, delegacias de polícia, escolas, quartéis, escritórios ou agências de instituições estatais como a Misión Vivienda (o equivalente ao programa Minha Casa, Minha Vida).
A divulgação desses factos, presentes na realidade quotidiana da Venezuela desde a convocação da Constituinte pelo presidente Nicolás Maduro, em 1º de maio, é sistematicamente sonegada aos leitores, ouvintes e telespectadores dos media que manipulam a quase totalidade daquilo que se faz passar por informação, no mundo inteiro. Em qualquer outro lugar do planeta, tais ações violentas seriam definidas como terrorismo, mas no caso da Venezuela os responsáveis por esses crimes são louvados pelos jornalistas estrangeiros como se fossem manifestantes “pacíficos”.

As mortes são atribuídas, de forma desonesta, às forças de segurança, quando se sabe perfeitamente, a partir do apuramento das circunstâncias em que morreu cada uma das pessoas atingidas pela onda de violência, que mais de 60% dos casos fatais resultaram da ação dos grupos opositores, que usam armas de fogo e adotaram, entre outras práticas, a de incendiar pessoas identificadas com o chavismo. Nos incidentes em que a ação policial resultou em morte ou ferimentos, os envolvidos estão presos e respondem a processos judiciais (há ainda episódios em que não se conseguiu identificar os responsáveis).
A manipulação da opinião pública pela comunicação social vai muito além da ideologia – o viés classista que impregna permanentemente os conteúdos de modo a conformar uma visão de mundo coerente com os interesses das classes dominantes no capitalismo global. O que está em curso, no tocante à Venezuela, é uma campanha em que as empresas de comunicação se empenham, conscientemente, numa operação política, conduzida a partir de Washington, para depor o governo de Maduro e substituí-lo por autoridades alinhadas com os interesses da burguesia local e do imperialismo dos Estados Unidos.
O sucesso ou fracasso dessa estratégia golpista depende, em grande medida, dos acontecimentos deste domingo e, em particular, da maior ou menor afluência às urnas para a escolha da nova Constituinte. Um índice baixo de votação agravará a crise política, fragilizando o governo diante da campanha desestabilizadora e dos atores internos e externos nela envolvidos. Já uma participação expressiva dos cidadãos reforçará a legitimidade do governo e criará um firme alicerce para a instalação de uma Constituinte capaz de enfrentar o impasse político e as gravíssimas dificuldades económicas.
Não é exagero afirmar que a Venezuela vive um dos dias mais cruciais de sua história. O apelo às urnas para eleger uma Constituinte põe em jogo o futuro da Revolução Bolivariana, como foi chamado o amplo projeto de mudança política e social iniciado com a eleição de Hugo Chávez à presidência da Venezuela, em dezembro de 1998. Em quinze anos à frente do governo, Chávez inverteu as prioridades do Estado, ao afastar do poder as tradicionais elites económicas ligadas aos interesses externos. A maior parte da renda do petróleo passou a ser aplicada em benefício da maioria desfavorecida. Milhões de venezuelanos ganharam acesso a serviços de saúde adequados, por meio de uma rede imensa de postos de atendimento instalados nas áreas mais pobres e operados por médicos e outros profissionais cubanos, a Misión Barrio Adentro.

O analfabetismo foi erradicado e a rede de ensino público em todos os níveis, inclusive o universitário, ampliou-se em tal escala que hoje a Venezuela é o país do mundo com mais estudantes no ensino superior, em proporção ao número de seus habitantesPara enfrentar o défice habitacional, já foram entregues mais de 
1,7 milhão de moradias a famílias de baixa renda, mediante pagamentos simbólicos, compatíveis com sua condição económica.
Os idosos conquistaram o direito a uma reforma digna, os salários reais elevaram-se significativamente e a participação popular nas decisões sobre gastos públicos tornou -se prática quotidiana em milhares de conselhos comunitários espalhados pelo país inteiro. Tudo isso, em um contexto de plena democracia. A imprensa funciona livremente e em nenhum outro país do mundo se realizaram tantas eleições e consultas à população.

Todas essas conquistas (e muitas mais) estão ameaçadas no cenário de incerteza política que envolve a eleição da Constituinte. Em quase duas décadas de chavismo, a Revolução Bolivariana superou todas as tentativas das elites dominantes de recuperar seus privilégios, por meios legais e ilegais.
Nas urnas, o chavismo saiu vencedor em quase todas as ocasiões. A via golpista foi derrotada em 2002, quando a direita política, apoiada por uma parcela das Forças Armadas e pelo aparato mediático, tomou de assalto o palácio de Miraflores, sob a benção dos EUA, e chegou a levar preso o presidente Chávez. Mas o golpe fracassou diante da resistência da população mais pobre e da lealdade da maioria dos militares, e Chávez regressou à presidência em apenas três dias, nos braços do povo.
A morte do presidente, em 2013, e a queda dos preços do petróleo – produto do qual a economia do país é altamente dependente desde o início do século passado – encorajaram os opositores de dentro e de fora da Venezuela. Para a elite dominante dos EUA, é inaceitável a consolidação de um governo de esquerda na América do Sul (seu tradicional “quintal”) comprometido com a soberania nacional, o controle estatal dos recursos naturais e a aplicação de políticas públicas voltadas para a superação das desigualdades sociais, na contramão do neoliberalismo.
Intensificou-se então a chamada “guerra económica”, ou seja, a utilização dos recursos de poder à disposição da burguesia venezuelana para provocar a inflação dos preços, a crise cambial e escassez de mercadorias essenciais, como alimentos, remédios e peças de reposição para automóveis. A sabotagem empresarial somou-se às dificuldades decorrentes da redução da renda do petróleo e aos graves erros de gestão governamental para gerar uma situação de crescente desconforto entre a população, angustiada com a alta dos preços e com as longas horas de fila necessárias para conseguir os produtos básicos do dia a dia.
Nesse cenário, a oposição reunida na Mesa de Unidade Democrática (MUD) alcançou, em dezembro de 2015, a sua primeira vitória eleitoral, ao obter 56% dos votos para a Assembleia Nacional, o parlamento venezuelano, o que (pelo sistema de voto distrital) representou a conquista de quase dois terços das cadeiras. Se os líderes da MUD estivessem dispostos a atuar de acordo com as regras do jogo democrático, usariam o domínio do Legislativo para impulsionar suas próprias propostas de superação da crise, acumulando forças para disputar, com chances, as eleições presidenciais de 2019. Mas, sem nada de concreto a propor, optaram pelo caminho insurrecional, de olho na conquista imediata do poder.
Essa aventura já tinha sido tentada em 2014, com a ofensiva de ações violentas denominada por eles como “A Saída”, que fracassou após deixar o saldo trágico de 43 mortes e danos materiais incalculáveis. Agora, diante do cenário económico desfavorável, a direita se sente mais fortalecida, e a disposição de Washington em intervir na política interna venezuelana mostra-se mais efetiva.
O Legislativo declarou guerra ao Executivo e foi colocado fora da lei pelo Judiciário, diante da recusa da liderança da MUD em aceitar a impugnação de três deputados por conta de fraudes na eleição de 2015. O avanço das forças de direita em dois países vizinhos, Argentina e Brasil, viabilizou uma ofensiva diplomática para isolar a Venezuela e fragilizar ainda mais o seu governo. Enquanto isso, no plano interno, a guerra económica atingiu o auge com a recusa de grande parte das empresas privadas em produzir, o que agravou o problema do abastecimento.
Contra ventos e marés, a Revolução Bolivariana resiste. Uma parcela significativa da população mantém sua fidelidade ao chavismo, consciente do terrível retrocesso político e social que significaria a derrubada do governo de Maduro e a tomada do poder por uma elite fascista, violenta, com sangue nos olhos, sedenta por vingança e pela recuperação dos privilégios perdidos. No plano externo, a ação concertada dos lacaios de Washingtoncomo o argentino Mauricio Macri, o brasileiro Michel Temer e o mexicano Enrique Peña Nieto, fracassou até agora na tentativa de excluir a Venezuela do Mercosul e de aprovar, na Organização dos Estados Americanos (OEA), alguma resolução que signifique carta branca ao golpismo e à intervenção estrangeira.
As bases populares do chavismo estão mobilizadas no enfrentamento à crise econômica, articulando os Comitês Locais de Abastecimento e Produção (CLAPs), até agora bem-sucedidos em fornecer a milhões de famílias mais necessitadas uma cesta de alimentos básicos vendidos a preços justos, evitando um colapso humanitário. E as Forças Armadas permanecem leais à Constituição, rejeitando a tentação do golpismo.

proposta da Constituinte surgiu, nesse contexto, como meio de encontrar uma solução pacífica, democrática, em que o verdadeiro soberano – o povo – possa assumir em suas próprias mãos o controle das instituições políticas e definir os caminhos do futuro. É uma tentativa legítima, rigorosamente fundamentada na Constituição, de preservar os avanços sociais da Revolução Bolivariana e de impedir que a atual situação de confronto político degenere em uma guerra civil que, certamente, seria acompanhada de intervenção estrangeira direta. Se vai dar certo, ninguém sabe. "

2017-07-15

 

Tomada da Bastilha - 14 de Julho de 2017



A French army marching band medleys Daft Punk at the end of the Bastille Day parade on Friday. Donald Trump looks somewhat bemused as they perform Get Lucky and some of the group’s other hits. French president Emmanuel Macron smiles as other dignitaries clap and dance along

OU AQUI: https://youtu.be/vhQkku7jLfo 

2017-07-14

 

Paula Rego: Histórias e Segredos de 12 Jul 2017 - RTP Play - RTP

Paula Rego: Histórias e Segredos de 12 Jul 2017 - RTP Play - RTP

2017-07-06

 

Morar em Portugal


http://bit.ly/2tAPt4C

2017-04-20

 

Vou tentar falar sem dizer nada



Vou tentar falar sem dizer nada - canção do Grupo Outubro de crítica ao nacional-cançonetismo festivaleiro para adormecer os ouvintes

VOU TENTAR FALAR SEM DIZER NADA – canção do Grupo Outubro ( do Carlos Alberto Moniz e da Maria do Amparo) que constitui uma crítica irónica às canções típicas dos Festivais, e que passam diariamente nas rádios e Tvs e se destinam a «adormecer» e embrutecer os ouvintes.

VOU TENTAR FALAR SEM DIZER NADA

Eu vou tentar, prometo, que destes versos
Não saia uma canção mal comportada
Eu vou tentar não falar do que acontece     
Eu vou tentar falar sem dizer nada.

Não vou, por isso, falar da exploração     
Nem sequer do amor à Liberdade;
Da luta pela terra e pelo pão
E do apego à Paz da humanidade.

Vou tentar não falar do que acontece        
Vou tentar falar sem dizer nada

Vocês preferem que eu vos fale
De grilos a cantar e gambuzinos?
A vossa vontade será feita
Eu calarei a fome dos meninos.

Vocês preferem que eu vos cante
Sem vos lembrar os tiros e as facas?
A vossa vontade será feita
Eu calarei o frio das barracas.

Vou tentar não falar do que acontece
Vou tentar falar sem dizer nada

Vocês preferem que eu vos fale
Com um sorriso a iluminar-me as trombas?
A vossa vontade será feita
Eu calarei o estilhaçar das bombas.

Vocês vão gostar que eu não cante
A luta de nós todos todo o ano
A vossa vontade será feita
Não falarei do povo alentejano

Vou tentar não falar do que acontece
Vou tentar falar sem dizer nada

Não falarei do luxo e da miséria
Não falarei do vício e da canseira
Não falarei das damas, das mulheres
De tudo o que se passa à nossa beira

Não falarei do Amor, nem da Verdade
Nem do suor deixado no trigal;
Eu não ofenderei vossas excelências
Nem a civilização ocidental!

2017-04-12

 

Vamos atacar 7 países em 5 anos

VAMOS ATACAR 7 PAÍSES EM 5 ANOS !
Iraque, Líbano, Somália, Sudão, Síria, e por fim o Irão.
Corria o ano de 2002 e a decisão do Pentágono e da Casa Branca era Top Secret.:
A revelação é de Wesley Clark, general norte-americano na reserva, comandante supremo da NATO de 1997 a 2000,
A revelação é feita num discurso em 3 de Outubro de 2007 no Commonwealth Club of California, em S. Francisco e em entrevista de que o Youtube oferece vídeos com extractos maiores ou menores legendados em espanhol, francês, alemão, ou em Português como este aqui de apenas de 3 minutos.
Surpreendente e premonitório.
Diz o general Wesley Clark: pouco depois do 11 de Setembro fui ao Pentágono para falar com o Secretário de Estado da Defesa, Rumsfeld e quando descia do gabinete um general com quem trabalhei chamou-me: está com certeza a par dos planos para o Iraque – não estava - puxou de um relatório secreto e disse-me vamos atacar o Iraque. E sabe as razões? Perguntei-lhe. Não. Aqui em baixo não sabemos nada. Mas têm informações que liguem Sadam ao 11 de Setembro? Interroguei. Não. Nenhumas.
Seis semanas depois, noutra ida ao Pentágono, Clark interrogou o colega: - Então mantêm-se o plano de ataque ao Iraque?
 - Sabe!?, É muito pior - e mostra-lhe um documento "Top Secret", do Secretário de Estado da Defesa - vamos no Médio Oriente atacar e derrubar os governos de 7 países em 5 anos. E enumerou-os. (Os acima referidos)
- Andei umas semanas sem conseguir encaixar isto - afirma W.Clark. E lembrei-me então de uma reunião nos anos 90 em que Paul Wolfowitz [ o ideólogo ultra-conservador autor da política externa de W. Bush, e da invasão do Iraque] me afirmara: temos 5 ou 10 anos para tratar de todos estes regimes “devotados” à ex-União Soviética, Síria, Iraque, Irão...
Wesley Clark afirma, no discurso, que um grupo, tomou conta do país [dos EUA] e fez um “golpe de estado político”. Referia-se ao pessoal de W.Bush, ao seu “vice-presidente, Dick Cheney, ao Secretário de Estado da Defesa, Donald Rumsfelf, ao vice- Secretário de Estado da Defesa Wolfowitz e mais meia dúzia” . Concluía "é o petróleo e o gás. Os interesses do império. E indignava-se com W.Bush: “Fez tudo o contrário do que prometera na campanha eleitoral. O país foi informado deste plano? Houve debate público?”
Notas: Ataque ao Iraque 2004, ao Líbano, 2006 (Israel), à Líbia 2011 (EUA, FRança e RU) quanto à Síria os planos estavam para 2013..
Vídeo de 3minutos, legendado em Português: http://youtu.be/sCDRWEpz5d8
O discurso do general Wesley Clark dura cerca de uma hora.
http://library.fora.tv/2007/…/03/Wesley_Clark_A_Time_to_Lead

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